25 de Marzo, 2015
“Todo niño y toda niña debería crecer en el amor de una familia”

En el marco del Día del Niño que está por Nacer y la Adopción, el Arzobispado de Santiago, a través de la Delegación para la Pastoral Familiar, entregó un reconocimiento a la Fundación San José para la Adopción.
 


En la víspera del Día del Niño que está por Nacer y la Adopción -instaurado por ley de la República el año 2013 para cada 25 de marzo-, la Delegación para la Pastoral Familiar del Arzobispado de Santiago (Ex Vicaría de la Familia) entregó un reconocimiento a la Fundación San José para la Adopción, por sus 20 años de servicio en el acompañamiento y acogida a mujeres con embarazos en situaciones complejas y niños cedidos en adopción o en situaciones de gran vulnerabilidad.

En la tarde de ayer, el matrimonio delegado para la Pastoral Familiar, José Manuel Borgoño y Mónica Undurraga, llegó hasta la Casa Belén, donde residen actualmente 34 pequeños de entre 20 días y 5 años.

Tras recorrer las dependencias y conversar con directivos, cuidadores y los niños mayores, el matrimonio, a nombre de la Iglesia de Santiago, distinguió a esta institución por ser un “brazo visible” de la acción eclesial en favor de la vida. “En estos 20 años la fundación se la ha jugado por la vida aunque las situaciones sean extremas”, dijo. Y en estos momentos –en que algunos quieren imponer soluciones rápidas e irreversibles contra la vida-, agregó, “ustedes son un ejemplo para que no cunda la desesperanza. Ustedes son el brazo ejecutivo de un sociedad y un Iglesia que quiere proteger a todos”.

“Mañana es el Día del Niño por Nacer –añadió-, pero también es el Día de la Adopción, ambas cosas se ven aquí: se recibe al niño y se posibilita que nazca; y también se da la posibilidad de que venga otra familia y pueda adoptar y poder expresar su amor de padres a través de estos hijos”, manifestó.

El sacerdote Julio Dutilh, cofundador y presidente del directorio, expresó que esta fundación nació hace 20 años con un deseo muy grande de poder participar en el proceso de adopción, “porque nos dábamos cuenta que había que ponerle un espíritu, una espiritualidad a todo este proceso”. “Acompañar a las madres en primer lugar que estaban con ese proceso conflictivo, acogerlas con cariño, ayudarlas en su discernimiento, acompañar también a los matrimonios postulantes para ayudarlos a entender que si ellos iban a acoger a un hijo que no era abandonado, sino que era entregado por esa madre con mucho dolor al no poder conservarlo junto a sí. Siempre hemos visto en el proceso de adopción toda una corriente de amor”, recalcó.

En ese mismo sentido, acotó la directora ejecutiva, Ximena Calcagni, el desafío más grande como sociedad hoy día “es que todo niño y toda niña debería crecer en el amor de una familia, es decir, en una familia que lo quiera, que lo cuide, lo que sea necesario para crecer y desplegar todo su potencial”. Agregó que el desafío está porque hay “muchos niños en instituciones” y existen otros “que están en situaciones de vulneraciones graves”. “El primer lugar de un niño es con su familia de origen, en eso no hay duda alguna, y nosotros tenemos que trabajar para que las familias de origen tengan las herramientas necesarias para cuidar a sus hijos, pero si una familia no puede hacerse cargo, creemos que la mejor alternativa es la adopción, y eso es algo que nosotros como sociedad y como sistema tenemos que legitimar: la adopción como una manera más de ser familia”, remarcó.

Fuente: Comunicaciones Santiago
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